martes, 21 de junio de 2011

Cosas divertidas que pasan en el Metro

El ferrocarril urbano de la Ciudad de Mexico, ( Metro para los amigos ) es un mundo en si mismo, en el pasan millones de historias al dia, cada usuario vive una pequeña Odisea, algunas son sencillas, llegar del punto A al punto B, algunos lo logran sin incidentes, otros no, algunos lo usan diario, y se acostumbran sin notarlo a su perfecta fascinacion, para otros es una de las atracciones turisticas del DF; puede ser el medio mas rapido de transporte o un penoso calvario de dos horas. Es el nucleo del transporte de la Ciudad, y cuando ha llegado a fallar, esta se ha desquiciado. Hoy voy a hablar del lado ligero, de lo divertido que pasa cada dia en el Metro.

Una de las horas mas divertidas para entrar en el metro, es las ocho de la mañana, quizas pasados quince minutos, la escencia de la humanidad aparece en todo su esplendor, el Homo sapiens en su elemento natural, y aunque me digan misogino, la parte mas divertida, es ver los vagones de mujeres, claro, a una prudente distancia, las uñas, tacones y bolsas saben volar por si solos; ver como entran en manada cuando se abren las puertas, dispuestas a ganar un asiento, empujones y codazos, peleas de miradas, ver como la afortunada que es mas rapida logra sentarse primero, y la perdedora tiene que curarse los arañazos, sin lugar a dudas las mujeres son mucho mas salvajes que los hombres, tanto, que a pesar de que hay vagones reservados para mujeres, muchas prefieren subirse en los de hombres, donde hay menos violencia, despues de todo, un hombre no le ganara el asiento, y menos si se ve muy bien.

Pero los asientos del metro tienen una peligrosa enfermedad, la del sueño, y se activa en cuanto una persona mayor o una mujer embarazada suben al vagon, la mitad de los que van sentados caen en un profundo sueño, del que no despertaran sino hasta llegar a sus destinos o que se baje el causante; son tan buenos esos asientos que alguien deberia de venderlos como cura para el insomnio.

¿Y que me dicen de la psicologia del salero?, asi es podemos identificar de inmediato al que nace para salero, siempre son los que se colocan en el lugar donde mas pueden estorbar, en medio de la puerta, a la salida o estorbando en los tubos, como decia Jorge Negrete en una pelicula, el que nace inoportuno, siempre sera un estorbo.

O lo que se puede decir de las personas dependiendo de como se agarran de los tubos, estan los veteranos que van agarrados todo el tiempo, con el minimo esfuerzo, o los temerosos que se abrazan del tubo con uñas y dientes, o los que van abrazados casi enredados del tubo, susurrandole cositas tiernas, si pudieran le pondrian departamento.

Una de las cosas mas graciosas, es el sufrimiento de los novatos, de inmediato se nota cuando alguien es nuevo en el Metro, en las estaciones se paran justo al centro de las puertas del vagon y por supuesto, la marea humana los arrolla al abrirse las puertas, tienen una cara de susto, pero no de a deveras, mas bien de molestia, verlos intentar ir parados es comiquisimo, no saben que es mas facil compensar el movimiento si viajan en diagonal al movimiento y se balancean como si se hubieran tomado todo el pulque de Apan.

Hay muchas formas de aprovechar el tiempo en el Metro, los que vienen de lejanos rincones del Estado de Mexico, suelen dormir, los estudiantes van leyendo o haciendo tarea, algunos señores acostumbrados a leer el periodico hacen malabares intentando abrir sus hojas en el reducido espacio, y los que van junto, se beneficias, leyendo sobre el hombro, las mujeres van pintandose, ¿como diablos lo haran?, yo dificilmente puedo mantener el lapiz en el papel, y ellas son capaces de poner un puintiagudo lapiz sobre sus ojos sin siquiera moverse.

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